La familia, ha sido y sigue siendo considerada como la unidad básica de la sociedad; en ella se satisfacen las necesidades propias del hombre, sin embargo observamos con preocupación la falta de estabilidad de esta, productos de los avances tecnológicos y de una perdida de valores que la sustentaron tradicionalmente. El desarrollo tecnológico ha sido tan abrumador que las personas no han sido capaces de observarlos. Estos cambios rápidos de muestra sociedad y la gran cantidad de estímulos que reciben las personas y las familias, producen soledad, decepción, pesimismo y superficialidad; parece ser que se pierde identidad personal y familiar, incluso algunos habla de “crisis familiar”
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